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El P. Nac. de Ordesa no deja de sorprendernos. En
esta ocasión recorreremos los valles hermanos al de Ordesa, que
por menos conocidos no son menos espectaculares. El Cañón de
Añisclo es el mejor ejemplo de desfiladero de la geografía
peninsular, estrecha garganta formada por el río Vellós por el
que discurre un sinuoso sendero entre paredes verticales y
bosques de hayas que esta época despuntan sus mejores colores.
El de Pineta es la mejor representación de valle glaciar de todo
el Pirineo aragonés, sus laderas son claro ejemplo de paisaje
por la acción de los antiguos glaciares desde donde divisar el
glaciar del Monte Perdido desde el famoso balcón de Pineta. Y
como gran final nos acercaremos a la parte francesa del Pirineo
para recorrer la Reserva Natural de Neouiville, con un conjunto
de más de 50 lagunas glaciares donde destacan L’ Oule, Oredon y
sobre todo Cap-de-Long. Un auténtico tesoro de agua entre
montañas de 3.000 m.
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