Por la mañana descubriremos el Valle de los Templos. Nos adentraremos en este conjunto arqueológico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, donde la historia cobra vida entre las majestuosas ruinas de templos dóricos.
Exploraremos algunos de los templos mejor conservados de la antigüedad, como el imponente Templo de la Concordia, considerado uno de los templos griegos más completos del mundo. También admiraremos el Templo de Juno, con su espectacular ubicación panorámica, y el Templo de Hércules, el más antiguo del complejo.
A lo largo de la visita, nuestro guía nos transportará a la época en la que Agrigento era la próspera Akragas, una de las ciudades más poderosas de la Magna Grecia. Desde lo alto de la colina, podremos imaginar la grandeza de este enclave con vistas al mar Mediterráneo.
Tras la visita, dejaremos atrás Agrigento para iniciar nuestro camino hacia Palermo, la vibrante capital de Sicilia. Durante el trayecto realizaremos una parada para almorzar en ruta, disfrutando de la gastronomía local mientras continuamos nuestro recorrido hacia el norte de la isla.
Después del almuerzo, seguiremos hasta Erice, uno de los pueblos más fascinantes y pintorescos de Sicilia. Este encantador pueblo medieval, situado a casi 750 metros sobre el nivel del mar, nos recibirá con sus callejuelas empedradas, sus casas de piedra adornadas con buganvillas y unas vistas panorámicas espectaculares del mar Tirreno y las islas Egadas.
Erice ha conservado su atmósfera medieval a lo largo de los siglos, y su trazado laberíntico nos invita a perdernos entre iglesias centenarias, murallas antiguas y pequeños talleres de artesanos.
Por la tarde, retomaremos nuestro camino hacia Palermo, una ciudad que rebosa vida, historia y contrastes en cada esquina. Al llegar, contaremos con tiempo libre para empezar a explorar sus animadas calles, dejándonos sorprender por su mezcla única de influencias árabes, normandas y barrocas.
La cena será libre, y Palermo nos ofrece una increíble variedad gastronómica. Como recomendación, podemos probar el famoso pane con la milza, un bocadillo tradicional palermitano, o disfrutar de una cena más elaborada en algún restaurante con especialidades locales como el calamar relleno a la siciliana.